Posteado por: edgarallanpoet | agosto 16, 2010

poética fruta poética

Quien se acaba de comer un meloctón y se lava las manos,  deja atrás un crimen y será perseguido por el dulce sueño de un durazno. La piña equivale a aunar esfuerzos para llegar a su pulpa y bucear en su jugo de caribes recuerdos. El mango y el melocotón tienen en común su color y textura, pero hay mucha dulzura entre ellos y un hueso duro de roer para el novato. El mango y el cuchillo son enemigos a partir de un punto. La uva es inexacta porque hay que hablar más bien de uvas: es lo mismo que los rayos. Si las naranjas vienen de la china ¿Donde está el rasguño en esa fruta? ¿Y el del gajo de una mandarina? Una vez intenté abrir con mis manos una poderosa naranja y me herí en los dedos. No sabía que aquella naranja era ácida y lo pagué con creces.  No sé de donde vienen los paraguayos. Si el Paraguay es su patria, quiero reservar inmediatamente un pasaje y oler el dulce manto de su piel que se separa como un celofán amable, seco, en adhesiva pegada y secuencia. Y el chocolate: ¿Cómo llegar a su pulpa, a su centro que vuelve loco al paladar? Esto, y tantas futas y frutos, los dejo para otras imaginaciones.

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Responses

  1. me gusta mucho esa fruta de la que hablas


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