Posteado por: edgarallanpoet | julio 10, 2013

Lose Surfer video blog

Lose Surfer video blog

Posteado por: edgarallanpoet | julio 7, 2013

¿Por qué continúas predicando si sabes que no puedes cambiar a los malvados? – Le preguntaron a un rabino. “Para no cambiar yo”, fue su respuesta

Posteado por: edgarallanpoet | julio 7, 2013

No hay….

No hay nada como el dolor para templar los ánimos

Posteado por: edgarallanpoet | julio 7, 2013

Esbozo de chiste

¿cómo se llama el pensamiento de un africano?: Afrorismo

Posteado por: edgarallanpoet | julio 7, 2013

La envidia es …

La envidia es mala consejera, en eso se parece a la prisa. Por no decirte “recupérate”, “que te sea leve”, te dicen al menos estás moreno, como si confundieran la educación y las buenas maneras con el color de la piel. Al menos encontrarme tras meses con mi amigo Javier, a quien han operado a corazón abierto por una dilatación de aorta, a vida o muerte, me ha hecho reflexionar y pensar en que un dedo roto no es nada comparado con un corazón roto

Posteado por: edgarallanpoet | julio 7, 2013

Poe en palabras de un Yanke

Poe en palabras de un Yanke

Posteado por: edgarallanpoet | julio 5, 2011

Los siete muros del reino

Pese a que el muro es inexpugnable, frío, alto y bello como una construcción imponente que las generaciones contemplan como la herencia que reciben de sus antiguos reyes, y pese a que corre de costa a costa limitando y cortando las invasiones del norte, de los bárbaros y los seres que se creen desaparecieron hace miles de años, los siete reinos lo olvidan y se enzarzan en las luchas triviales de los hombres por el poder, la ambición, el dinero, las eternas vanidades que arden en la hoguera del tiempo. Los siete reinos sangran, languidecen en la penumbra de las batallas que los llevan a los campos del sur donde los hombres olvidan, por priorizar sus guerras, que el verdadero peligro está más allá del muro, donde extraños movimientos empujan a hombres, bestias y seres de otros mundos a derribar el muro y penetrar en los reinos templados. El invierno se acerca. Quizá la reina de los dragones logrará surcar el mar angosto y llevar la esperanza de los alientos del fuego al helado norte. Quizá su reino imposible sea ahora más plausible que nunca ante el arma que ningún acero Valyrio pueda derrotar. Las mujeres lloran sus muertos y temen el frío del invierno que llega mientras el muro deja de ser inexpugnable y se convierte en la clara metáfora de la ruina y decadencia de aquellas gestas ahora inútiles. Generaciones de reyes en tumbas selladas observan los caminantes y los temibles efectos del invierno, del eterno blanco que siembra y siega de horror la belleza de Invernalia, Desembarco del Rey y tantas ciudades y tierras que le dicen al hombre que la lucha es inútil y que su especie peligra aunque la Guardia de la Noche todavía resista.

Posteado por: edgarallanpoet | agosto 16, 2010

poética fruta poética

Quien se acaba de comer un meloctón y se lava las manos,  deja atrás un crimen y será perseguido por el dulce sueño de un durazno. La piña equivale a aunar esfuerzos para llegar a su pulpa y bucear en su jugo de caribes recuerdos. El mango y el melocotón tienen en común su color y textura, pero hay mucha dulzura entre ellos y un hueso duro de roer para el novato. El mango y el cuchillo son enemigos a partir de un punto. La uva es inexacta porque hay que hablar más bien de uvas: es lo mismo que los rayos. Si las naranjas vienen de la china ¿Donde está el rasguño en esa fruta? ¿Y el del gajo de una mandarina? Una vez intenté abrir con mis manos una poderosa naranja y me herí en los dedos. No sabía que aquella naranja era ácida y lo pagué con creces.  No sé de donde vienen los paraguayos. Si el Paraguay es su patria, quiero reservar inmediatamente un pasaje y oler el dulce manto de su piel que se separa como un celofán amable, seco, en adhesiva pegada y secuencia. Y el chocolate: ¿Cómo llegar a su pulpa, a su centro que vuelve loco al paladar? Esto, y tantas futas y frutos, los dejo para otras imaginaciones.

Posteado por: edgarallanpoet | julio 28, 2010

el acto poético

La calle reberbera el tráfico ahogado en la lluvia fina de primavera que se adueña, paso a paso, de Granada. Caminamos distraídos y, a la vuestla de una esquina que crea este espacio de magia sin palabras – porque todo está ahí, porque no hacen falta – donde un hombre barre el brío del aguacero. Dibuja los contornos del ruido que se cae y deja encaspada la acera. Danza en sus moviemtos, como si la escoba fuera la cara que toca, con un tango o una saeta que llega desde las murallas. Apenas nadie se fija en el paragüas que una mano generosa sujeta con ambas manos, como tendiendo de un cuidado excelso la calle, el asfalto y la tarde, como alzando un reducto de sequía que es un bello oasis en medio de la húmeda realidad. Hay que cuidarle, se debe cuidar esas manos y la escoba que limpia el suelo de la realidad y sus secuaces:  ellos cubren aquella escultórica escena de lo que no puede decirse con palabras y de lo que no se aferra a ningún corsé, salvo las miradas del testigo y sus pasos cómplices.

Posteado por: edgarallanpoet | julio 21, 2010

Economías poéticas

En Francia, la revista Magazine  Littéraire presentó recientemente cifas poéticas: 8.700 ejemplares de tirada media de un libro de poesía. 300 a 1000 ejemplares de tirada media de revistas poéticas; entre 5 y 12 títulos nuevos publicados por una editorial poética. Alcools de Apollinaire: 1.135.000 ejemplares publicados desde 1966; 24 ayudas a la edición por el CNL (Centre National du Livre). Cifra total de ayuda a la poesía: 1.137.978 €. Cifras todas ellas de una economia poética que no revela esa otra economía relacionada más bien con el medio, con el texto: aquella que indica la absoluta necesidad de la poesía para vivir (hay quienes  viven de ella, con ella, para ella) pero indica también la absoluta carencia de las cifras de la producción poética contra la producción novelística u otras. No obstante estos datos no tienen en cuenta las enormes externalidades de la poesía, ya que esta vive presente más allá del texto, por muy sutil, escueto y sencillo que éste sea, tal y como es, por ejemplo, un bello haiku.

http://www.centrenationaldulivre.fr/

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Cristales de azúcar amarilla

palabras que surfean sobre el texto...